El Portón de Sánchez
Sánchez de Bustamante 1034

Género: Danza
Bailarinas: Bárbara Alonso, Natacha Visconti, Marisa Villar, Paola Yaconis, Noe Meilerman, Eugenia Roces.
Dramaturgia: Eugenia Cadús.
Idea y Dirección: Laura Figueiras y Carla Rímola.
Música: Santiago Torricelli.
Violoncello: Karmen Rencar.
Piano: Santiago Torricelli.
Iluminación: Claudio Del Bianco
Vestuario: Mariana Seropian
 
Localidades con descuento en Cartelera Lavalle
(Corrientes 753 Loc. 21 | Tel: 4322-1559/4322-4331)




Seis mujeres con idénticos vestidos que sólo difieren en su color, polleras largas, pies descalzos y los pechos que se perciben libres bajo sus vestuarios; caminan lentamente, pero sin detenerse, sobre un escenario casi en penumbras, habitado por un piano y un violoncello callados. Durante este momento casi solemne, ingresan los espectadores. Los instrumentos comienzan a hacerse escuchar. El sonido se apodera de una de las bailarinas cuyos movimientos dejan entrever una especie de zapateo, fuerte y a la vez femenino, cuidado y preciso. Se acoplan las cinco mujeres restantes, cada una con su danza; un malambo que se define, irá tornándose cada vez más masculino pero de una manera excesiva, grotesca. Aparece la voz como un murmullo visceral que irá adquiriendo más presencia hasta convertirse en una voz de guerra, una pantomima de patriotismo exagerado y cómico.
Casi como una marca registrada, Polvaredal, toca lo solemne, lo femenino y lo grotesco a la vez. Aparece en esta oportunidad una especie de burla al estereotipo masculino de raíz folklórica. La obra nos irá llevando desde lo lírico-poético con una hermosa copla acompañada sólo por caja, hipnótica, fresca y encantadora, a la comicidad de lo absurdo, con escenas como la representación extremadamente literal de la tan conocida letra de `La firmeza`, dejando escapar alguna que otra risa proveniente del público.
Se hace presente un particular unísono de movimiento, momento donde los cuerpos toman preponderancia, comenzando por las piernas: firmes, marcando el pulso con templanza y fuerza; las faldas se elevan tapando la parte superior del cuerpo; las seis caderas femeninas bailan con su desnudez entera, acompañadas por la maravillosa música impartida por los instrumentos presentes. Esas polleras que adquieren distintas posiciones para generar diferentes connotaciones, juegan con las imágenes entrelazadas con la música, el ritmo, las formas, el folklore propiamente dicho; la caja que anteriormente se hizo escuchar, toma posición de `luna` mientras que la sala queda invadida con aires de hembra fuerte y femenina que levanta polvo de las raíces ancestrales.

 
Viernes 26 de abril de 2019 a las 23:00hs. Platea $125